El mensaje llega a través del sonido

Una vez obtuve una crítica de locos. El crítico había escuchado con mucha atención. Criticó un asunto técnico: consonantes suaves y vocales finales levemente oscurecidas (da un ejemplo de cómo suena una palabra en alemán dependiendo de como pronuncia la vocal final al cantar, de forma clara u oscura, y aclara lo que el crítico había dicho con respecto a esto). Sin embargo, en mí esta leve alteración se debe a una convicción personal en cuanto al canto: me permite cantar un ligado suave. Para mí el ligado es un medio de transporte que no deja otras alternativas – a menos que se requiera expresamente un 'non legato' (no ligado). Soy muy discreto en cuanto a la fijación de los contrastes en comparación con otros. Mi sonido ideal es distinto al de un Dietrich Fischer-Dieskau.
Quien contrastaba al extremo las consonantes.

Y ese es precisamente el momento en el que me retiro en los conciertos, cuando se rompe el hilo. Es como celebrrrarrr con una ronrrrrroneante 'Y', y generalmente la pronunciación más-ex-ac-ta de la 't'. Eso es como una puntada. Hay canciones en las que es necesario, como las baladas. Pero tome como ejemplo la delicada y frágil obra de Schubert 'Erster Verlust'. Es emocionalmente destructor si interfiero con una exageración de consonantes como la R y la T (Goerne da un ejemplo de un pasaje original de la obra en el que muestra la exageración).


Usted afirma que el mensaje le llega más bien por el sonido que por la palabra...
Me tengo que expresar, no necesito recitar nada, eso de contarle algo a la gente solamente funciona con temas específicos.
¿Cuál es realmente el fin de un concierto? Uno quiere llegar a las personas y confrontarlas con sensaciones, que cada vez pertenecen más a lo inusual, que cada vez pertenecen menos a la vida cotidiana. Me lo tomo más bien mal cuando un cantante intenta explicarme qué significa el texto. Pero también hay gente que no lo puede tolerar. Interesantemente no hay – en lo que respecta a las opiniones sobre mi manera de cantar – un punto intermedio.


Con toda fuerza hacia la muerte

Matthias Goerne acerca de "Die schöne Müllerin (La bella molinera)“ de Schubert

A causa de los muchos cantantes famosos que han interpretado "La bella molinera“ de Schubert, se ha establecido una tradición fuertemente atada a la corriente Biedermeier. Hay allí una especie de imagen estándar: el pequeño arroyo, el delicado verde; el joven mancebo que a paso ligero entra marchando con una canción en los labios – camino hacia una linda historia de amor, que termina luego tristemente. Eso en lo tocante a Schubert no está bien. No le es justo al sentimiento de vida del movimiento Sturm und Drang que forma parte de la obra.
Más dramático que ir de la vida hacia la muerte no puede ser absolutamente nada.

"La bella molinera" muestra el camino que hace una persona llena de un pasional deseo de vivir desde el enamoramiento hacia la catástrofe. Este desarrollo permite que aparezcan aspectos totalmente absurdos y desvariados del mancebo del molinero. No hay realmente un diálogo entre él y la molinera. Vive en sus monólogos. ¿No es un ingenuo? Yo creo que no – aunque crecí con esa interpretación. Yo interpreto al mancebo del molinero como una figura que debe abandonar sus pretensiones absolutas. Si uno ve el mundo como si toda culpa fuera solamente de los demás y que uno mismo no pueda obrar por sí mismo, porque siempre se está proyectando, entonces se desembocará en el suicidio.

Una figura que al final es totalmente desesperanzadora. Al contrario de “Winterreise (Viaje de invierno)“, en la que hay esperanzas. El organillero finalmente resulta no ser la muerte, aun cuando frecuentemente se lo relaciona equívocamente con la muerte personificada. Para mí el viaje de invierno tiene un final abierto. Su protagonista no es tan fanático como el mancebo del molinero. Él protesta, pero encuentra luego una mirada esclarecedora sobre la vida. En la "molinera“, en cambio, solamente hay todo o nada.


Usted canta la "molinera“ en su grabación con Eric Schneider muy hacia la disfunción  del mancebo del molinero. Para la canción de cuna final usted necesita 9 en vez de los usuales 6 minutos, ¿porqué tiempos tan extremos?

Varias veces canté el ciclo en conciertos antes de grabarlo. La interpretación se fue dando paulatinamente. Al final el arroyo arrulla al que decide su muerte, quiere quitarle el miedo a su último paso. ¡Una situación tétrica y seductora! Casi sólo se la puede recrear con una reducción del tiempo. Naturalmente se me puede reprochar que trato de diferentes maneras la denominación ”moderado” del tiempo, que aparece tres veces en el ciclo. Pero puedo vivir con eso, ya que la solución es coherente para mí.